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Tómate el pulso. Dedica dos minutos a colocar tus dedos sobre tu muñeca y ver si respiras, si hay pulso, si el corazón sigue bombeando fuerza a través de las venas. ¿Respiras? ¿Late el corazón? Entonces, dale sentido a cada bocanada de aire y a cada paseo de la sangre recorriendo tu cuerpo. Si respiras, si aún hay pulso tienes lo más difícil, la vida.

Tómate cinco minutos o quizá diez, o los que estimes oportunos para valorar la situación. Tienes toda la vida por delante, porque aún hay pulso, por lo que tómate cinco minutos para ver dónde estás y dónde querías estar, porque ambos lugares no deberían distar mucho entre sí y si la distancia es demasiado grande, la tristeza y la culpa quizá carcoman tu corazón de madera. Piensa, valora e implícate en reducir la distancia, en recorrerla, en superarla… Ve dónde quieras ir y se quién quieras ser. No es fácil y seguramente el camino estará lleno de cuestas pronunciadas y de piedras que te dificultarán aún más el trayecto, pero cuando tienes la convicción de querer algo, no hay cuestas suficientemente empinadas ni piedras tan grandes como para no sortearlas a golpe de poder, porque puedes.

Tómate un respiro y deja de pensar por cinco minutos. No todo consiste en sintetizarlo ni en que las neuronas le den el visto bueno. Respira y lánzate, empieza la cabeza por el tejado, lucha sin escudo y saborea el sudor de la adrenalina palpitando en tu boca. La vida no es predecible, ni se puede vivir en automático ni con la quinta puesta. Desembraga y embraga, y no pienses por un instante en nada más. ¿Qué puede pasar? ¿Que el corazón se te cale?

 

Tómate un lunes en broma y un sábado en serio. Porque no todos los días son días de trabajar y generar, y no todos los fines de semana serán días de gastar y quemar. Los días son sólo 24 horas que transcurren juntas, consecutivamente, pero no tienen más etiquetas que las que tú les pongas. Un lunes puede ser el mejor día de la semana si tú te lo propones, aunque te toque madrugar, trabajar y luchar contra el mundo. Tú tienes las etiquetas y también, la grapadora que hará que se cumplan. Grapa tus decisiones al aire y a tu convicción, pero no a los días que manipularán tus horas.

Tómate un te o quizá un café, pero descansa del día, de la vida. Siéntate y contempla. La vida pasa, sí, pero tú estás en ese pasaje junto a ella. Quizá no vayáis de la mano o quizá no os deis las buenas noches a diario, pero vais juntos, como un viajero y su maleta de mano. Sois una extraña pareja que riñe pero que no pueden pasar sin estar juntos, por lo que tómate un té y valora lo que ves, porque no hay más realidad que la que podemos ver. Que nadie te cuente lo duro que es vivir, lo duro que es sufrir, lo duro que es un puto lunes de abril, que nadie te cuente cuentos sobre vivir, vive tú y contempla lo que la vida te da y te quita, lo que la vida te proporciona y te pide a cambio, lo que la vida necesita de ti y lo que tú estás dispuesto a ofrecer. Se siempre tú el que tiene la sartén por el mango y el reloj sin darle cuerda.

Tómate la vida como si fuera un gintonic. Tómatela con alegría y con ganas, porque solo tenemos una y muchos matarían por tener más tiempo, porque el tiempo es el único producto que en realidad caduca y perece, y nosotros con él. Tómatela junto a las personas que más quieres, reúnete con tus amigos, con tu familia y también con algún enemigo, y alza tu copa y brinda por las sacudidas que da la vida. Pero tómatela antes de que el hielo convierta en agua una ginebra sazonada y adornada como una ensalada cesar, porque después, no te sabrá igual. El tiempo todo lo vence, todo lo cura y todo lo convierte en agua o en polvo. No dejes que la vida te cale e impida que te muevas. La vida está para tomársela así, en frío y de varios tragos.

Tómate en serio y escúchate, nadie te conoce como tú mismo, aunque lo quieras negar. Tú conoces tus debilidades, y te aprovechas. Tú conoces tus garantías de éxito, y te aprovechas. Tú conoces tus necesidades, y te aprovechas. Tú conoces el cómo y el porqué, y te aprovechas. Pero aprovecha todo lo que sabes sobre tí mismo para ser feliz y poder aprender como hacer las cosas. Conocerse a uno mismo es lo mejor que te puede pasar, es como jugar una partida de póker conociendo las cartas de tus rivales, tienes media mano asegurada. Sabes cuando ir y cuando plantarte, cuando subir la apuesta o tirar las cartas. Eso amigo mío, es lo que tienes tú de ventaja conociéndote.

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Hace unos días leí por una de las redes sociales, que la web: http://kedacon.com/ organizaba un concurso de relatos de temática LGTB. Bueno, en verdad de temática libre, pero tenía que tener algún personaje en su trama, que sí perteneciera a la comunidad.

Hacía ya días que llevaba una idea rondándome la cabeza… Tenía que darle forma, porque solo tenía sentido dentro de mí y pasarlo a papel no siempre es tan fácil. La historia que quería contar no era sexy, no era atractiva, no era entusiasta… Sin embargo, romperé una lanza a mi favor y diré que creo que es una historia con un gancho muy socrático, me explico. Lo que he hecho, no es sino utilizar el método que usaba este griego para enseñar a sus alumnos.

Sócrates hacía preguntas a sus alumnos para llegar al conocimiento verdadero, que residía en su interior, en ellos mismo. Basándome  en la “mayéutica socrática” y dando el papel de Sócrates, del maestro, a una niña pequeña, que no hace más que preguntar obviedades pero que ponen en jaque los conocimientos o las convicciones que tenía el padre sobre la “normalidad”, sobre el amor, sobre las parejas…  Creo que llegue a los lectores cómo una niña pequeña ha hecho temblar los ideales de un adulto de un plumazo y de la manera más fácil. Eso es lo que quiero transmitir, quiero hacer pensar a quien lea el relato, quiero que la gente que no pertenece a nuestra comunidad llegue a comprender y los que sí pertenecemos, que nos sintamos más seguros, más orgullosos, que seamos nosotros mismos porque no somos distintos, no somos diferentes y mucho menos, inferiores.

De eso trata mi relato, que se llama “Querido diario”, ya que es una historia narrada en primera persona, por la niña, que escribe lo sucedido desde su punto de vista, desde su manera de ver el mundo.

La web que lleva el concurso ( @KedaCon ) lleva días publicando los relatos finalistas, aunque la verdad no sé cuántos finalistas hay, pero lo que sí sé, es que el mío, mi “Querido diario”, está entre los elegidos.

A partir de hoy, lunes 16 de septiembre, se podrá votar los relatos desde la web que organiza el concurso, donde se encuentran todos los relatos finalistas o bien, desde el enlace que os pongo a continuación, que iréis a parar directamente al mío.

                                                              http://kedacon.com/querido-diario/

Me gustaría que leyerais mi relato y si os ha gustado, si os he logrado transmitir, si os he hecho pensar… Entonces sí, votarme, porque habré conseguido lo que me propuse. Si no es así, no importa, no pasa nada. Para mí ya es muchísimo estar entre los finalistas, estoy muy contenta.

No dejéis de leer el resto de relatos finalistas, seguro que en más de uno os sentís identificados. Yo como siempre, solo agradeceros todo lo que me dais.

 Cualquier noticia que tenga sobre este concurso, os avisaré, os lo aseguro…  ¡Desearme suerte!

                                                              http://kedacon.com/querido-diario/