Archivos para septiembre, 2014

Me ha costado mucho saber quién soy y saber qué es lo que de verdad quiero. Nunca fue fácil comprenderme, saber qué sentía y porqué, saber qué quería y cuándo lo quería. Nuca fue fácil aguantarme en mis malos días o saber que necesitaba para calmarme. Nunca fui fácil, ¿qué le vamos a hacer?
Pero el tiempo va pasando y te va enseñando. Te va calmando y te va haciendo comprender. Te va animando y te va explorando. Te pone a prueba y te examina. Te halaga, te araña, te azota y te asusta. Te mece y te canta, te promete y te desmiente. El tiempo es cómo la vida, cómo las personas que llenan tu vida, tus días… Cada minuto de ese precioso tiempo es diferente, cada minuto te sorprende por ser insospechadamente real.
Así que, minuto a minuto, día a día, me fui conociendo. A base de tropezar y de reír, a base de explorar mis límites y llevarlos al extremo, a base de ir comprendiendo que lo realmente importante es lo que yo aporto, lo que yo soy, lo que yo llevo dentro de mí. A base de saberme única, porque para bien o para mal, solo estoy yo. No hay más detrás de mí, no hay más escondido en algún recoveco de mi cuerpo. Soy lo que ves, no hay ni trampa ni cartón. Soy yo.
Pero hay días que me levanto y parece que he perdido ciertas nociones. No sé qué habré soñado, no sé qué se me habrá pasado por la cabeza que por unos minutos o durante algunas horas, no me comprendo. No sé porque pienso ciertas cosas, cómo han llegado esas ideas a mi cabeza, no entiendo qué hacen dando vueltas a mi alrededor y no entiendo, por mucho que lo intento, porque consiguen afectarme.
Pero no importa, cojo aire y las valoro, las repaso y las tengo en cuenta. No dejan de ser miedos, preocupaciones o detalles que en el fondo de mí, me preocupan. No importa. No soy una cobarde, no tengo miedo a volver a recuperar la calma, no tengo miedo a repasar esos puntos, esos miedos, esas inseguridades,… Porque eso es lo que me hace fuerte, vencerme a mí misma. La única manera de vencerte es comprenderte y la única manera de comprenderte es escucharte. Nadie mejor que tú sabe lo que sientes, lo que necesitas y lo que quieres. Igual tu mente tarda un tiempo más en comprenderlo, pero tu corazón no. Pero en el fondo de ti misma, sabes lo qué es y sabes lo que has de hacer.
Si sientes esto algún día, si sientes que de repente, te levantas una mañana y te surgen dudas, miedos, inseguridades o preguntas que hasta hacía un par de días no te habías planteado… No tengas miedo. Esta es la prueba irrefutable de que la vida te sigue enseñando y de que tú, amiga mía, sigues en condiciones de aprender y exprimir cada minuto.
No me gusta sentir miedo y sentir como mi seguridad se pierde. Pero el tiempo me ha enseñado que sentir miedo de vez en cuando, nos ayuda a estar alerta, a aprender y captar lo que la vida quiere enseñarnos. A la vida no hay que temerla, hay que mirarla a los ojos y respetarla. No puedes respetar algo que temes. No puedes temer algo que te da igual.
La vida te enseña. Los días te enseñan. Las personas de tu alrededor te enseñan. Pero ojo, nada de esto servirá si tú no quieres aprender. Si tú te encierras en ti misma. Tú y solo tú, puedes cambiar lo que te propongas, porque tú puedes con todo. Nadie lo podrá hacer por ti, aunque tú quieras. Tú tienes que hacerlo. Así que, no esperes más. Se tu misma y toma las riendas de tu vida. A tu manera, a tu ritmo, a tu gusto. Pero no te dejes cambiar por la vida, por los problemas ni por el miedo. Porque lo mejor que te pueda pasar, es que te conozcas plenamente y eso es un gustazo…

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¿Qué más…?

Publicado: 16 septiembre, 2014 en Uncategorized
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¿Qué más puedo pedir? Me pregunto mientras me giro en la cama y me abrazo a tu espalda.
¿Qué más necesito para ser feliz? Sí la felicidad me acompaña, me calma. Sí la felicidad descansa a mi lado y me hace suya.
¿Qué? Nada… Tengo la mejor de las herramientas para ser feliz, que soy yo misma. Esa es la herramienta más importante, es la herramienta más útil, es la herramienta más productiva… Pero es tan complicado aprender a usarla….
Tengo la mejor compañera con la que podía compartir mi vida. A veces, sólo tengo ganas de sentarme y observar, de sentarme y disfrutar, de sentarme y conversar sobre la vida, mientras la observas y compartes un café. A veces siento cómo pasa la vida… Y yo sólo quiero pasarla contigo.

Cuando tienes la mejor herramienta y tienes a la mejor persona a tu lado, te sientes fuerte, te sientes capaz, te sientes tranquila cuando te acuestas por la noche, te sientes especial porque te ves por los ojos de ella.

Tengo todo lo que necesito para ser feliz, tengo todo lo que soñé para ser feliz, tengo todo… Te tengo a ti y me tengo a mi. Somos más que tu y yo, somos más que dos, somos lo que nosotras queramos ser, y yo lo tengo claro, somos la una para la otra.
¿Qué más me puede dar la vida?

Hace unos días, mientras compartía un rato agradable con algunos compañeros y conocidos del trabajo, salió una imagen de Cristina Pedroche en la televisión. ¿Os podéis imaginar los comentarios que hubo? Os voy a dejar una línea de diferencia para que podáis pensar en los comentarios…

Pues bien, el comentario más repetido fue “está gorda” “Madre mía, es verdad, está como un tonel”… Y cosas parecidas, siempre referentes a su cuerpo y a su peso.

No sé si debo de ir a graduarme la vista de nuevo o es que me he perdido algún episodio de algo… ¿Cristina Pedroche está gorda? … ¿Hola?

La verdad que no quise ni preguntar, ni meterme en la conversación. Había algo que fallaba en la conversación, en esa absurda y realista conversación.

Pasaron los días, pero el escenario no cambio. Volvía a estar con un compañero de trabajo y vimos que alguien había traído la cuore y se la había olvidado allí… La ojeamos juntos mientras comentábamos las noticias publicadas…

Hasta que llegamos a una página donde había una foto de  HIBA ABOUK, tan popular por su papel en El Príncipe. Pues bien, no sé qué opinión tendréis de esta chica. No sé si os parecerá más guapa o menos, más alta o menos alta… Pero seguro que no os parece “fuertota”. La revista la describe con una mujer con mucho “muslamen”…

Leí “la noticia” y miré de reojo a mi compañero, que me devolvió la mirada… “Nos están volviendo tontos” me dijo él… Yo no doy crédito a lo que leo. No sé si soy yo que miro con buenos ojos a todo el mundo, pero para mí esa niña está perfecta. Más guapa o menos, más alta o menos, pero perfectamente proporcionada de todo. No entiendo nada…

Seguimos leyendo la doble página, que era como “los defectos” de todas las famosas… Al pasar la página estaba Blanca Suarez. Me encanta Blanca Suarez… ¿Qué podrían decir de ella? ¿Qué defecto le podrán sacar? Pues al parecer Blanca Suarez tiene “Tripita”… Sí, como lo leéis. No puede quitársela… ¡Yo flipo!

Si Cristina Pedroche está gorda, si Hiba Abouk está fuertota y tiene un buen “muslamen” y Blanca Suarez tiene “tripita”… De verdad que me he perdido algo y además, no quiero entenderlo, porque no tiene ninguna explicación posible,

Nos están volviendo tontos, nos estamos volviendo tontos. ¿Qué pasa, que eso vende más? ¿Qué les estamos enseñando a las generaciones que vienen? Ah… Sí… Que estar delgada, extremadamente delegada vale más que tener un trabajo, que ser buena en ello, que ser inteligente, que ser bondadosa… Porque total, si tienes todo esto último que yo he dicho y sin embargo, tienes tripita… ¿Sales en una revista en la que lo venden a bombo y platillo?

Por favor, que no nos vuelvan tontas. Es cierto que no podemos controlar el que nos juzguen, cierto, pero siempre podemos aprender a ignorarlo y aprender a que no nos afecten. Que nadie nos enseñe a ser quienes somos. Somos así, mujeres, de todas las clases, de todas las edades, de todas las complexiones y sin embargo, felices. Eso nadie lo puede cambiar.

Cuando aprendes a ser feliz siendo quien eres, queriéndote a ti, por encima de las opiniones de los demás, es tan fácil la vida…

Mi vida, no cambies nada de ti, porque a mí me encantas.