Archivos para mayo, 2013

El silencio duerme a mi lado, apoyado en la oscuridad que nos envuelve, arropado con las mismas sábanas que a mí me dan calor, y abrazado a ti, mi vida, mi musa, mi todo.

El silencio duerme, la oscuridad nos envuelve y tú y yo, una junto a la otra, durmiendo, compartiendo almohada, sueños y desvelos. Compartiendo una noche más, aunque ninguna es igual que la anterior, lo sabes y lo sé.

No sé por qué, pero me desvelo. No sé por qué pero mis manos ansían tocarte, mis manos van en tu búsqueda, surcando las sábanas, sin miedo, sin guía, a lo loco…

¿Dónde estás? Susurran… Pero tú duermes, no escuchas su necesidad de ti… Las dos, compartiendo almohada, las dos acostadas de lado, las dos…

Mis manos encuentran tu cadera… La curva divina de tu cadera, la curva que pone patas arriba todo mi sueño, toda mi tranquilidad, todo el silencio que dormía con pijama a cuadros sobre el cabecero de la cama… Esa curva que hace que me aproxime más a ti, a tu espalda, a tu oreja… Esa curva que hace que ya no esté soñando ¿O sí? Esa curva que me ha descolocado, que me ha transportado ¿O no? Que hace que haya perdido un poco el juicio, sin saber exactamente si voy o vengo, si estoy o desaparezco… Esa curva que me ha dejado claro lo que quiero y lo que necesito, y lo quiero y lo necesito ya… Te quiero a ti…

Y mis manos hablan ese lenguaje que tú entiendes a la perfección. Ese lenguaje que no hace falta escuchar, que no hace falta leer los labios… Ese lenguaje que es apto para dos. Ese lenguaje que no usa mayúsculas, ese lenguaje en el que la “H” deja de ser muda, deja de ser intercalada… Ese lenguaje en el que su único sonido es un pequeño gemido que se te escapa…

Esa curva que hace que te abrace de espaldas, que es lo único que debería llegar por atrás, abrazos a quemarropa, nada de puñales ni nada de eso, solo abrazos inesperados, abrazos sin camuflaje, abrazos desnudos de pretensiones, abrazos de abrazos, por abrazar, por demostrar, por sentir, por estar en ti…

Esa curva que le da alas a mi garganta, que a pesar de estar en el quinto sueño, sin aclararse, te susurra algo ininteligible, pero que tú, tu intuición femenina, tu sexto sentido… Entiende a la primera, sin repeticiones, sin ningún “¿Qué? “Corta rollos…

La madrugada ya no duerme, la madrugada la tengo en mi garganta, que te susurra. La madrugada la tengo yo en mis manos, que te recorren. La madrugada la tengo yo en estos labios, que te anhelan, que te buscan, que te encuentran… La madrugada la tengo yo, la madrugada soy yo, la madrugada somos nosotras, la madrugada es nuestra.

Tú, te giras, aun dormida, aun sin estar despierta… Pero sé que me sientes cerca, sé que te gusta, sé que comienzas a susurrar a la vez que intentas besarme…

Siento tu mano recorriendo mi cara, apartando un mechón de pelo que cae y que sé qué te hace cosquillas al besarme… Me lo apartas, me lo pones detrás de la oreja y me besas…

Siento… Siento tantas cosas… Te siento a ti, ¿Hay algo más grande que eso? ….

Eres la mejor fotografía de mi vida. Me da igual que sea en color, en sepia o en blanco y negro. Me da igual que se haya hecho usando filtros o sin ellos, al aire libre o en nuestra propia casa. Me da igual que se haya revelado o que sea en digital… Eres la mejor fotografía de mi vida.

Adoro las fotos, adoro hacerlas, adoro mi cámara y el mágico poder que tiene de guardar en una imagen un sinfín de emociones, de recuerdos, de sonidos, de expectativas e incluso de olores. Porque de una fotografía buena yo puedo recordar todo, todo lo que mis sentidos experimentaban en el momento de “Disparar”. Y así eres tú…

Eres la mejor fotografía de mi pasado, sin lugar a dudas. ¿Sabes por qué? Porque con solo mirarte recuerdo todo lo que has aportado a mi vida, recuerdo y soy consciente de lo mucho que me has ayudado, de lo mucho que me has apoyado y del papel principal que has tenido para que esté ( y por descontado, estemos) en el sitio que estoy ahora.

Porque con solo mirarte recuerdo nuestro pasado, nuestro trayecto con todas nuestras paradas, con nuestros altos en el camino para tomar aire… Con solo mirarte veo que lo estoy haciendo bien, porque te veo feliz. Con solo mirarte veo que lo estás haciendo bien, porque no quiero otra cosa, no quiero volver a mirar a nadie como te miro a ti.

Porque sentarme a tu lado, sacar cualquier tema de conversación, cualquier viaje, cualquier cena, cualquier día que hemos vivido… Es como estar en casa de mi madre viendo un álbum de fotos y que me cuente toda la historia, la historia siempre comienza días antes de que se hiciera la foto… Las madres son así… Pues contigo me pasa lo mismo, recuerdos, recuerdo, recordamos… Guardo un sinfín de datos, de conversaciones, de miradas, muchísimas miradas, de gestos que solo tú y yo conocemos… Lo guardo todo, como en una foto en blanco y negro que lo único que el tiempo hace con ella… Es oscurecerle los bordes, porque la imagen sigue tan nítida, como el mismo día que se hizo. Tú eres eso, mi nitidez, mi foto, en blanco y negro, en color… Pero tú, conmigo, nosotras…

Eres la mejor fotografía de mi presente, sin lugar a dudas o ¿acaso lo dudabas? Es tenerte a mi lado, sentir tu olor cerca de mí y saber que así deben de ser las cosas, que no quiero cambiar nada…

Eres como una fotografía que guarda mil secretos, secretos de quién la hizo, cuándo, dónde, por qué… porque todo en esta vida tiene siempre un por qué, y tú eres el mío, pues tu eres para mí la guardián de todos mis secretos. Ya lo sabes mi amor, no me gusta demasiado hablar de mí, de mis sentimientos, de lo que me da miedo… Pero esos sentimientos existen, claro que existen… Siento un sinfín de cosas a lo largo del día… Algunas las escribo y otras las escondo tras una mirada, tras un abrazo robado por la espalda, tras un beso en la frente acompañado de un te quiero… Pero otras veces hablo contigo … Lo sé, es lo que debería de hacer, lo se… Pero me cuesta tanto hablar de MÍ, de lo que se me mueve por dentro, de lo que pienso o dejo de pensar… No se porque soy así, porque soy tan reservada… Pero eres la única persona con la que si tengo que hablar… hablo de cualquier tema, ya lo sabes. Eres la guardián de mis secretos, la guardián de este corazón que no hace más que esconderse, la guardián de estas manos que siempre quieren robarte una caricia, un roce… La guardián de estos labios a los que tu enseñaste a besar, a querer besar, a añorar un beso o exprimirlo al máximo… A estos labios que se pueden dormir apoyados sobre los tuyos… A estos labios que no se moverán si no es para darte los buenos días… A estos labios que no conocen mejor castigo que la humedad de tu lengua… A estos labios que sin ti… No tendrían vida, no tendrían nada que hacer, no serían más que unos labios… cualesquiera, sin rumbo, sin identidad, sin oficio ni beneficio…beso1

 

Eres la guardián de mis ojos, de mi mirada… Eres la guardián de todo lo que miro, eres la protagonista de la única película que quiero ver, la única película de mi vida, que sea en bucle, que comience ya y que continúe… que no pare, que no haya anuncios, ni publicidad, ni pausas estúpidas para poder respirar… No quiero respirar si no es contigo, si no es mirándote a los ojos, si no es llevándote de la mano, si no puedo besarte antes de dormir y por supuesto al despertar… No quiero respirar si no es para compartir el aire contigo.

Eres la fotografía de mi presente, sin lugar a dudas. Te miro y digo ¡Esto quiero! Sabes que es verdad… Tienes todo lo que siempre he querido tener en mi vida, todo. Eres todo lo que necesito en mi vida, eres la mejor compañía para este viaje… No quiero buscar más, no quiero encontrar a nadie más, porque nadie, será como tú y causará el mismo efecto que tu causas en mí, por lo tanto… ¿Para qué?

Sabes lo que adoro la fotografía, lo que adoro congelar momentos o hacer que esos momentos vivan para siempre, darles la eternidad, aunque sea en mi memoria, pero eternidad. Porque si algo vive eternamente para mí, es porque es importante, por lo que lo transmitiré a todo el mundo, se lo contaré a la gente, lo compartiré…

Sabes lo que siento al hacer las fotos, sabes lo que siento desde el mismo momento que saco la cámara de la funda, me la cuelgo al cuello y ya oigo al disparador funcionar… Es emoción… Es ansia… Es sonreír al paisaje, sonreír al sonido, es sonreír mientras escondo la mirada tras la cámara… Es lo que tú me haces sentir…

foto

Eres la mejor fotografía, porque ¿qué es la fotografía? Congelar ese instante para poder hacerlo eterno… Eterno en mi memoria y en mi retina. La fotografía es arte, puro y duro, arte de transmitir, de conmover, de crear sensaciones y de poder emocionar y transportar a la gente… Eso eres tú para mí, todo eso. Porque para mí eres la mejor fotografía… La que tiene la mejor perspectiva, la que tiene la luz perfecta para enfocar, la que tiene un encuadre mágico… La que tiene todas esas características que me hacen a mí única, solo por tenerte a mi lado, en mi vida.

Gracias por hacerme única, gracias por estar en mi vida.

MIs demonios

Publicado: 14 mayo, 2013 en Uncategorized

Llueve en Barcelona y la lluvia repiquetea en el cristal de mi ventana. Llueve en Barcelona y un manto oscuro la cubre, desde el Tibidabo, hasta el mar, del Besòs al Llobregat, desde mi cuarto hasta mi sala de estar.

Llueve en Barcelona y esta nostalgia que se palpa en el ambiente me contamina, me envuelve, me transporta. Hoy no salgo a contemplar este día, a llenarme de sus vivencias, de sus segundos, de sus largas conversaciones en las que conoces secretos del mundo, a beberme el café de un trago porque tengo prisa de comerme el día, de comerme el mundo, de participar de todo esto…

Hoy me siento en mi escritorio, frente a mi papel en blanco y mi inseparable bolígrafo azul, frente a este ventanal que me comunica con el mundo, con mi vida. Hoy no voy a participar en nada de esto, hoy no voy a ser una de esas fuerzas que salga a la calle para empujar el mundo. Hoy estoy en otro mundo paralelo, en mi mundo particular, en un submundo…

Hoy es uno de esos días, que mientras veo la lluvia caer, a la gente correr y refugiarse debajo de un paraguas, mientras veo el cielo iluminarse por algún relámpago … pienso.

Hoy es un día en los que pienso en lo que no tengo, en los que no están, en los que se han ido, en lo que no he conseguido, en lo que no quiero en mi vida. Hoy pienso con el no por delante. ¿Cuánta gente falta en mi vida? Las ausencias duelen, está claro. Todo el mundo echa de menos a alguien, ¿verdad? Pero además de estas ausencias, también me refiero a la gente que por el motivo que sea, tengas tú o la otra persona la razón, ya no están en tu vida. A esas personas que tú misma les pusiste las maletas colmadas de recuerdos en el umbral de tu sombra, ya difuminada.

Una vez leí “Lo peor de crecer, es perder a los amigos” ¿Qué opináis? ¿Estáis de acuerdo con esta frase? Pues mirad, yo cuando la leí pensé que era una tontería, porque mis amistades, mis amigos, eran mucho más que eso, eran como hermanos, eran de la familia… Eran una prolongación más de mi cuerpo, de mi sentir, de mis habilidades, de mis recuerdos… Eran una parte de mí (Por suerte, siempre he tenido muy pocos amigos y muchos conocidos). Por ese motivo no entendía esa frase, es decir, yo cuando creciera mis amigos irían conmigo aunque nos separasen muchos kilómetros, estilos de vida diferentes, horarios de trabajo incompatibles, responsabilidades… Porque para eso son mis amigos, porque para eso estamos ahí. Porque aunque no les veas, aunque no hayas podido hablar hoy por teléfono con esa persona tienes un vínculo tan fuerte y tan duradero que te hace sentirte arropada y acompañada.

Pues hoy, recuerdo a esas ausencias y todos esos recuerdos me cierran el estómago y hacen que me refugien aquí… Hoy recuerdo lo mucho que echo de menos, lo mucho que he querido, lo importante que me he sentido a su lado y lo pequeña, indefensa y sola que me siento ahora que ya no está.

ausencia

Hoy pienso y recapacito sobre todo lo que hago en mi vida, sobre el valor que le doy a cada una de esas cosas, sobre si son importantes para mí o las puedo sustituir, si son metas que se pueden conseguir o no son más que ensoñaciones de una romántica empedernida que no hace más que cargarse cosas a la espalda y decir “Yo puedo, yo puedo”. No se si algún día acabaré la carrera, pero me gusta estudiar, me gusta lo que estudio, no me gusta no tener tiempo para matricularme de más asignaturas, no me gusta no poder asistir a clase y ser una alumna más, una más a la que pedir apuntes y con la que tomar café, una más con la que se puede contar para hacer un trabajo, una más para lo que haga falta… Pero no puedo.

Hoy pienso en todo lo que he escrito en este tiempo, que es muchísimo, en todo lo que ello me reporta, en todos los beneficios que ha tenido para mí, en todas las alegrías, en todas las buenas noticias y retos que me ha reportado, en todo lo que me han hecho soñar con cada proyecto nuevo que me han propuesto… Pero me entra el miedo. Yo llevo haciendo esto toda mi vida, de verdad que sí, y ahora me llegan proyectos y propuestas por hacer esto y yo me emociono, y yo sueño, y yo me siento afortunada, comprendida, valorada… y yo… tengo miedo de que salga mal, tengo miedo de caerme y que duela, tengo miedo de que todo esto, se esfume como se han esfumado tantas otras cosas de mi vida…

Hoy es un día para pensar, para reflexionar sobre mí, sobre lo que estoy haciendo, sobre lo que quiero y lo que no quiero en mi vida y cerca de mí, para pensar sobre mi futuro, sobre lo que quiero hacer, lo que me hace feliz… Hoy es un día para pensar en todo aquello que no está en mi vida, porque yo lo eché, porque decidieron irse o porque nunca llegaron a mí… Hoy es un día para pensar que llueve, que no creo que salga de casa, que el manto oscuro, que la niebla que cubre la ciudad me ha cubierto a mí, que ha conseguido atar un nudo a mi garganta, a la boca de mi estómago y dejarme aquí, contemplando la lluvia.

Hoy es uno de esos días, que no debería de contar, que debería de repetirse mañana o la semana que viene y poder recuperar estas horas, poder disfrutarlas, hacer cosas que merecen la pena… Llenarla de vivencias, de conversaciones íntimas, de profundizar en mi persona o en la de cualquier otra, mojarme con la lluvia como compañera mientras paseo, leer hasta que me escuezan los ojos, escribir y poder contar mil historias, mil sensaciones, miles de recuerdos y que todo el mundo que lo lea, llegue a sentir lo que yo intento expresar… Este día tenía que tener recuperación, como las matemáticas en junio o en septiembre, como los intentos fallidos, como una claqueta de cine que no hace más que repetir escenas…

O quizá no, o quizá es mejor así, sin que pueda se pueda repetir este día, sin que pueda volver a vivir todas estas horas. La vida es un continuo aprendizaje, cada día es maestro del siguiente, ya lo dije en otra entrada. Hoy estoy aprendiendo a escucharme, a comprenderme, a valorar y a saber descifrar lo que esos nervios en mi estómago me quieren confesar. Creo que de vez en cuando tenemos días así, días que deberían de ser nuestros, para nosotras, para compartir conmigo misma, con mi soledad, con una taza de café… Y llegar a entendernos y saber que responder para calmar todos esos demonios.

Hoy no será un gran día, o sí… pero hoy puedo decir que estoy aquí, que lo tengo todo, que aunque me hayan visitado los demonios sigo aquí, a pie de cañón, pensando que tengo que estudiar, que tengo que escribir y que no pasa absolutamente nada, porque a mi lado, apretándome la mano tengo a la persona más maravillosa y fuerte.

soledad

Así que hoy, por las ausencias, por las presencias, por las palabras en voz alta o las palabras susurradas, por las llamadas que no he realizado y que se que tu no las harás, por los nervios en mi estómago, por tu y tú mano acompañándome en todo momento, por tus olvidos imperdonables o imborrables, por los recuerdos y la quemazón que dejan en el alma, por los recuerdos y por las sonrisas que saltan como un resorte, por ti, por mí, por un día de lluvia, por los demonios….

Amanece un día nuevo en Barcelona, amanece un nuevo sábado, pasado por agua, en la ciudad condal.

Amanece y yo espero la luz en mi cama, sola, destapada y en pijama… Amanece y tú ya no estás a mi lado, no estás conmigo, ya te has ido… Amanece y el sol solo me trae tu recuerdo, cuando al girarme sobre la cama intentó abrazarte y no estás, aunque sí tu aroma impregnado en la almohada, tu pijama sobre la cama y tus besos aun latente en mis labios.

Amanece un día nuevo, amanece, y a medida que el día crece, el sol se deja sentir, se cuela por las ventanas e ilumina toda la estancia, todo mi cuerpo e incluso me ilumina mis ganas de sentarme a escribir. Entra el sol, me toca, me ilumina y yo me siento más viva que nunca.

Amanece en Barcelona y desde mi cama, me desperezo y decido comenzar un nuevo día como si fuese el último. Disfrutando y exprimiendo cada segundo. Refrescando mi garganta para que no se quede seca en el momento menos esperado y que así, diga todo lo que siente, todo lo que se ha guardado, que nunca muera una voz en una garganta, que nunca muera un gracias, un lo siento, un te echo de menos en una garganta… Que nunca nos callemos cosas tan importantes, cosas que podían cambiar el rumbo de las circunstancias, el rumbo de nuestra propia vida.>barcelona

Amanece y el nuevo día me trae un día más que sumar, un día más que puedo decir “no he fumado”, porque sí, he dejado de fumar. He tardado muchos días en decirlo porque no sabía si iba a aguantar o no, pero el caso es que lo dejé el día 2 y hoy ya es 11. Así que ahí vamos, poco a poco, día a día. Siempre, cuando me sentaba en mi escritorio venía con un café y un cigarro, hoy vengo solo con el café, pero aun así, contenta, no necesito más compañía.

Amanece, que no es poco, y mi memoria, que no me da tregua, me recuerda todas las cosas que tengo pendientes, todas las cosas que tengo por hacer, todas las cosas que deseo hacer… La verdad que con 24 horas al día, a mí no me llega. Y además, agradecida, porque todo lo que hago, en todo lo que participo, en todo lo que trabajo, todo, me encanta y lo he elegido yo. Cada una de las cosas que hago, aunque estén relacionadas, aunque solo sea un poco, representan facetas de mi misma, facetas diferentes, independientes, pero que todas juntas, forman mi carácter, mi forma de ser, os representan cómo fue mi ayer y porque hoy por hoy, soy así, podéis leer entre líneas, podéis saber lo que quiero, lo que anhelo, lo que espero de la vida, de las sensaciones… Gracias a todo esto que hago, a todo esto que me encanta y con lo que no concibo mi vida, gracias a esto, he conocido a muchísima gente y tod@s vosotr@s, me habéis conocido a mí, porque en cada escrito, me he desnudado, os he contado, os he relatado e incluso a veces, os he confesado… Gracias por estar al otro lado.

Un saludo, muac.