Envidio como tu madre puede sentirte en su interior, saber cómo y cuándo te mueves, conocer si tienes el día regular o si por el contrario, estás tranquilo. Envidio que te note, que te sienta como parte de ella, su parte más importante.
Pero hoy te he sentido, y aunque no lo creas, no era la primera vez.
Desde que el pasado abril supiéramos que estabas ya con nosotras, te siento cerca. Se que estás, que nos acompañas, que nos escuchas y que nos sientes… Pero no ha sido hasta hoy cuando has respondido a mi cercanía con la tuya propia.
Hoy, cuando veíamos la televisión en el sofá y acariciaba la barriga de tu madre, como suelo hacer siempre, te moviste y mi mano, mi palma y mis dedos, notaron como te moviste traspasando la piel, y lo que no es dermis, hasta llegar a mis terminaciones nerviosas y acelerarme el corazón.
Aparté la mirada de la televisión y la dirigí como un resorte hacia tu madre, que sonriendo me preguntó si te había notado… ¡Sí! Si te he notado… te he sentido tan cerca, que no te imaginas la emoción que me has causado…

Hace un par de días o quizá tres, tu madre me envió un audio increíble.
Yo estaba apunto de salir del trabajo y de volver a casa con vosotros. Sonó el móvil y tras desbloquearlo escuché el mensaje.
Tu madre, con voz adormilada y la emoción bien despierta me explicaba cómo se había despertado al sentir que te movías.
Me explicaba que te sentía perfectamente, que tus movimientos eran claros y contundentes, y que era una sensación increíble como le habías removido el sueño y la vida.

He guardado ese audio Saúl, para que llegado el momento entiendas lo que ha significado cada paso que hemos dado juntos. Desde el magnifico positivo que nos cambio la vida, hasta un pequeño movimiento que nos desvela y nos despeina el alma.
Seguiré acariciando la barriga de mamá en tu búsqueda, así que no te hagas de rogar y déjame sentirte, tocarte y palparte, porque hasta que vengas en enero, se me va a hacer cuesta arriba.

¡Postivo!

Publicado: 23 julio, 2017 en Uncategorized

No sobrevalores nunca la fuerza de impacto de un día cualquiera, nunca, porque en uno de sus más de mil cuatrocientos minutos, tu vida cambia, gira, se vuelve y se revuelve, se resuelve al fin. Porque no necesitas años, décadas o consecutivas horas para que esto pase, a veces solo necesitas un suspiro y el segundo que conlleva coger aire, nada más.

Sonó la alarma, como cualquier otra mañana a las 6, pero no era un jueves cualquiera, no era un jueves más [aunque algún día te enseñaremos que nunca lo son]. Cuando la melodía inundó la habitación, tu madre y yo ya estábamos con el alma despierta y los ojos abiertos, esperando el pistoletazo de salida para poder abandonar la cama sin sentir que nos precipitábamos.

Tu madre realizó la prueba enseguida y me encargó a mi la misión de esperar los resultados. Puede parecer una tarea fácil, pero es una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer. Habíamos pasado otras veces por la misma situación, y el miedo a no conseguirlo pesaba más que si llevara los bolsillos llenos de piedras.
Tu madre continuaba con su rutina matutina, preparándose para ir al trabajo, como si nada fuera con ella; mientras yo, ansiosa y asustada te reconoceré, esperaba con la prueba en la mano. A veces, sobre todo si tienes prisa o deseas algo con todo el alma, el tiempo se detiene, los minutos se ahuyentan y los hilos que tejen mi calma en cualquier situación, se descolocan, se deshenebran y se pierden entre las miles de mariposas que revolotean en mi estómago y que, me mantienen alerta a las 6 de la mañana, esperando a que aparezca el positivo, el positivo …

Aparecieron las dos líneas, era positivo. Era tan y tan positivo, que a priori no me lo creí, no podía ser… ¿positivo? ¿En serio? Había pasado otras veces por lo mismo, no podía volver a equivocarme, esta vez no, porque tú ya estabas aquí.
Dejé la prueba en el lavabo, muy despacio por si las líneas desaparecían por arte de magia y leí las instrucciones por décima o undécima vez en tres minutos. Sí, era positivo, sin dudas, sin margen de error, sin… POSITIVO. Cogí aire, cogí aire… Las mariposas seguían revoloteando en mi interior, con más fuerza, con más velocidad, sin decoro ni vergüenza. Cogí aire, aire…

 

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Empecé a realizar mil acciones a la vez, quería ir corriendo a la cocina, besar a tu madre, decirle que sí, que era positivo. Quería explicarle que había leído las instrucciones, que además podía citarlas de memoria, incluso en griego si hacía falta, y que efectivamente, era positivo. Quería abrir la ventana y gritar a la luna que, ya estabas de camino. Quería, coger el teléfono y avisar a todo el mundo de mi agenda, fuese quién fuese. Quería tantas cosas, que durante unos segundos, no hice nada, ni siquiera procesar la información, porque no hizo falta; venías de camino.

Tras unos segundos a solas con mi positivo en la mano y la certeza de que tú existías ya, avise a tu madre.
¡Es positivo, cariño! Pero no me creía, dudaba de todo lo que yo le decía y no porque no quisiera, sino porque te quería tantísimo ya, que el hecho de que pudiéramos haber errado, dolía, cariño. No quería volver a equivocarse y volver a luchar contra la desesperanza que se siente cuando sabes, que no viene nadie a casa.
Se lo mostré y se lo expliqué, quería sonar convincente y mis palabras, temblaban en mi boca nada más salir.

Era jueves, 27 de abril del 2017, era el día del santo de tu madre y ese día, supimos que estabas con nosotras, aunque en realidad, siempre habías estado a nuestro lado, pero ahora te sentíamos más cerca, más grande y más real.
Ese jueves cambió nuestra vida, cambió nuestro futuro, cambió todo lo que éramos y lo que íbamos a ser. Ya no éramos dos, seríamos tres.
Era inevitable que llegaras, porque cuando alguien persigue algo con tanto fervor lo acaba alcanzando, sin importar el camino o lo que se tarde en llegar. Te habíamos alcanzado, o quizá habías sido tú, aunque eso ahora ya, no importa. Venías.

 

Ahora ya estás de camino, así que haz el favor de venir sin prisa y con calma. Crece y desarróllate, hazte grande y fuerte que el día que decidas que ya es la hora, te estaremos esperando, las dos.
Ven sin prisa, hay tiempo de sobra, tenemos tres vidas por delante y apuesto a que será glorioso compartirlas. Te esperamos aquí dónde viviremos y creceremos, dónde seremos felices y lloraremos, aquí dónde el tiempo se detendrá y nos hará inmortales y perennes, aquí dónde las agujas del reloj correrán a destiempo mientras te vemos crecer. Te esperamos, aquí, allí y dónde sea, porque ahora sí que sí, donde tú estés, estaremos contigo, arropándote.

 

Ahora estás ya de camino, así que ven con calma y sin prisa, disfrutando del viaje y recreándote. Fórmate bien, disfruta de la conexión de tu madre y hazte fuerte y grande, no tengas prisa, nosotras estamos aquí esperándote, nada nos importa más que estar aquí cuando tú llegues. La vida acaba de comenzar para ti y para nosotras no solo empieza, sino que se ha creado.

 

No entiendo cómo el día del Orgullo puede ser un día que cree tantos sentimientos encontrados entre la población. Puedo entender que haya gente que esté más a favor que otra, pero no logro entender cómo hay gente que critica, odia e intenta desprestigiar este día, cuando no es más que un día para reivindicar y seguir luchando, en ningún momento se debe de usar este día como nada más que esto.
Año tras año me veo en la necesidad de tener que explicar, según mi propia opinión o mi forma de ver el mundo, porqué es necesario que se siga celebrando y porqué es necesario aún. Siempre hay alguien que me pregunta o que directamente me afirma que este día solo sirve para que haya ciertas personas que se desnudan y que salgan a la calle a “provocar” al resto. Siempre hay gente que me afirma que este día es puro cachondeo pero en las calles de la ciudad, no escondido en un sótano…
¡Queda tanto por hacer!

 

Procuro respetar a todo el mundo, sus creencias, sus opiniones, su forma de vida, sus decisiones… Pero no las comparto en ocasiones, y por eso no puedo defenderlas. Cuando alguien desde el respeto me explica que ciertas cosas sobre el día del orgullo no le gustan o sobre mí, o sobre alguna decisión que yo he tomado, acepto sus comentarios y los valoro. Cuando el respeto se pierde por el camino, conmigo ya no hay mucho más que hacer.
Puedes estar o no a favor de cualquier cosa, pero al menos respeta, aunque te quedes al margen.

Ayer fui testigo como ciertas personas e incluso plataformas o grupos lanzaban imágenes “cuestionables” para criticar el día del Orgullo, supongo que así es más fácil, ¿cierto?. Pones una imagen poco apropiada o fea y explicas que este día no sirve para luchar o reivindicar, si no que es un día más de fiesta y lujuria, ya.
Ignoro cuantas personas se han lanzado este año a ir a Madrid para celebrar el World Pride, pero supongo que son miles y miles, y ciertas plataformas sacan un par de fotos de un par de personas haciendo cosas “poco apropiadas” para un día en el que deben de primar las reinvindicaciones ¿no?, y ¿qué queda de los otros miles y miles de personas que reivindican y luchan manifestándose por la libertad sexual y por la igualdad a todos los niveles? ¿Esas fotos no interesan, no venden, no dan pie a críticas? No me vale entonces… No me vale…
Yo no estoy aquí para juzgar si esas imágenes son o no apropiadas para cualquier día, sea o no el día del Orgullo, pero lo que sí creo es que el resto de imágenes que forman el Pride son más importantes porque muestran la realidad del día en sí, la realidad del Orgullo.
Son millones de personas las que se juntan para celebrar el Pride en todo el mundo. Conmemoran un día importantísimo para la historia del colectivo LGBTI pero también para el resto del mundo, o al menos para el mundo que quiere una igualdad real. Seguirá siendo, por desgracia, importante festejar este día y conmemorar todas las cosas que hemos conseguido y las que aún nos faltan por conseguir. El día seguirá siendo importante mientras haya tanta gente que crea que este día solo da pie a lo que da… y sigan sacando imágenes totalmente sacadas de contexto sobre lo que es este día.
Supongo que las imágenes sobre la igualdad, las familias homoparentales, los niños, los derechos y demás, eso no vende porque es lo de siempre, pero ver a una persona ligera de ropa, sí…

 

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Se que no es justo intentar defender una idea criticando otra, pero lo que leí ayer sobre estas imágenes me dolió tanto, que no puedo evitar compararlo, lo siento.
Son muchas las situaciones, fiestas, conciertos, denuncias públicas… que nos explican como ciertas personas HETEROSEXUALES han tenido ciertos comportamientos no adecuados a un contexto, o a la dignidad propiamente dicha, y no se han descontextualizado. No se habla de “la lacra heterosexual que infravalora, viola, pega, insulta… a cualquier otra persona. Se habla de una persona en cuestión, sea quien sea. Porque sus actos hablan por sí mismo. Esto para empezar.
Pero también es importante recalcar que si estos comportamiento inadecuados se dan en el curso de un acontecimiento multitudinario, apenas se da a conocer, porque priman más el resto de cosas que han pasado en ese acto, no la individualidad de uno.

El día del Orgullo, como ya he explicado en el blog y se ha explicado en mil sitios, no surge por aburrimiento o por ganas de juntar a un grupo de personas con ganas de fiesta, no. Surge, como la mayoría de días señalados en el calendario por una lucha, por una batalla, por una reivindicación… Por eso es importante.
Ojalá el día 28 de junio pase a la historia y no se tenga que celebrar más, puesto que todas las personas gozaremos de las mismas libertades y derechos independientemente de TODO. Igual llega el día en el que ninguna persona tendrá miedo en decir lo que siente, ni en mostrarlo en público. Igual llega el día en que en cualquier parte del mundo dos personas se pueden casar sin tener que justificar nada más y sin tener peligro de muerto por ello. Ojalá, mis hijos vean que sus madres son unas madres más, iguales al resto.

Por todo esto, creo que el día del Orgullo debería de ser un día que cualquier persona que busca y quiere la igualdad para TODXS debería manifestarse y plantar cara al odio y al miedo. Cualquier persona debería apoyar una lucha por la igualdad y la diversidad, independientemente de a quién ame.

Y sí, el día del Orgullo cada unX lo vive como quiere, a su manera. Eso que no se nos olvide.

 

 

Silencio…

Me envuelve el silencio a cada paso que doy, me persigue y me retuerce. No consigo descifrar ningún mensaje, solo silencio carente de sentido, carente de melodía, ausente de drama. No hay nada, nada.

Agudizo el oído, me propongo centrarme y concentrarme en mi misma, en escuchar todo lo que tengo que decir, por todo lo que tengo que contar. No hay nada, el silencio ha convertido en gris e invisible mis millones de sentimientos. Tengo atasco de sentimientos, tengo atasco de historias que viven cuando comienzo a quedarme dormida, pero que se silencian por la mañana, mientras me siento frente a este escritorio frío, que siempre había conseguido sacar lo mejor de mí.

Millones de mariposas revolotean a mi alrededor, intentando descentrarme y distraer mi imaginación. No quiero mariposas que engañen mi voluntad y que insten a mis palabras a desaparecer. No quiero que mis palabras más profundas y sentidas, mueran antes de nacer, en un proceso más que doloroso e imprevisible, que surge cuando no te lo esperas y que cuando lo esperas, ya es demasiado tarde.

Me siento de manera mecánica, con el conjunto de palabras, de historias y de sentimientos que quiero plasmar en un maldito trozo de papel, y al contacto con la realidad, desaparecen. ¿Debería de preocuparme?

 

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Timidez en mis palabras, quizá. O simplemente se ha acabado la tinta que brota de mis dedos tecleando historias y pasajes. Quizá se ha terminado todo lo que tenía que contar, todo lo que tenía que expresar, todo lo que yo era…

No me vale, nunca me vale. Siempre quiero más, de todo lo que me gusta, quiero más y más. De tí, dulce tinta, dulce palabras que vacías mi más profundo ser, de ti necesito más, es cuestión de prioridad y de poder continuar.

Lucharé cada palabra y cada historia, cada sentimiento y cada gloria, diré que sí o quizá diré que no, pero todo será luchado y batallado.

Silencio…

Que romperé a base de sentarme y de vaciarme.

Que me hablará en sueños hasta que me despierte.

Que hará que me levante y que os cuente.

Sentimentos, sensaciones, mentiras y medias verdades…

Me enfrento a este folio en blanco con el alma rebosante de burbujas y la voz acallada de timidez y ruido.

Barcelona se ha despertado bajo un cielo oscuro, de los que rompen el compás de la semana y te obligan a cargar con el paraguas. Las gotas que golpean el cristal de mi ventana marcan el ritmo de cada una de estas letras. Llueve en Barcelona, llueve pero no importa si tu alma está recubierta de burbujas y tu ilusión está intacta.

Me siento en mi escritorio y pongo un poco de música para intentar hacer bailar a estas letras, mientras enciendo un poco de incienso que me acompañe en esta mañana otoñal de mayo y me enciendo una vela, que quizá no me alumbre pero me da calor, calor de hogar, de los que mantienen la vida.

22d

No hay días fáciles para los que se rinden, y los que se rinden no viven días fáciles. Muchas veces, más de las que reconoceré, he tenido que cerrar los puños y apretarlos con fuerza para comprobar que aún me quedaba vigor suficiente para seguir.

Muchas veces he cerrado los ojos y respirado hondo tres y cuatro veces seguidas, para contener las lágrimas y la desilusión alejadas, y poder continuar con mi vida.

Muchas veces, más de las que quisiera, he creído que la suerte no iba en mi mismo barco, que la había perdido en alguna tormenta lejana y que, por más que lanzara los dados, jamás sacaría un siete.

Muchas veces… Muchas veces… Pero al final, siempre volvía a la palestra, cogía los dados de nuevo y tras respirar hondo, cerrar los puños y apretar los dientes, los lanzaba hacia el futuro… Siempre hay que volver a lanzar los dados, siempre.

Llueve en Barcelona y el cielo, encapotado y de ala caída me blinda el homenaje perfecto para quedarme en casa y vaciar ese alma llena de burbujas y voz templada pero silenciada.

Llueve en Barcelona, pero a mi alma encapuchada no le importa. Hoy puedo mirar a la lluvia a los ojos y no temblar. Hoy levanto la vista al cielo y aunque la lluvia cumpla con la ley de la gravedad, no me importa. La lluvia solo puede mojarte, nada más. Pero si tu alma te sirve de chubasquero y te cubre, ¿que puede pasarte? Nada, nada malo.

Tómate el pulso. Dedica dos minutos a colocar tus dedos sobre tu muñeca y ver si respiras, si hay pulso, si el corazón sigue bombeando fuerza a través de las venas. ¿Respiras? ¿Late el corazón? Entonces, dale sentido a cada bocanada de aire y a cada paseo de la sangre recorriendo tu cuerpo. Si respiras, si aún hay pulso tienes lo más difícil, la vida.

Tómate cinco minutos o quizá diez, o los que estimes oportunos para valorar la situación. Tienes toda la vida por delante, porque aún hay pulso, por lo que tómate cinco minutos para ver dónde estás y dónde querías estar, porque ambos lugares no deberían distar mucho entre sí y si la distancia es demasiado grande, la tristeza y la culpa quizá carcoman tu corazón de madera. Piensa, valora e implícate en reducir la distancia, en recorrerla, en superarla… Ve dónde quieras ir y se quién quieras ser. No es fácil y seguramente el camino estará lleno de cuestas pronunciadas y de piedras que te dificultarán aún más el trayecto, pero cuando tienes la convicción de querer algo, no hay cuestas suficientemente empinadas ni piedras tan grandes como para no sortearlas a golpe de poder, porque puedes.

Tómate un respiro y deja de pensar por cinco minutos. No todo consiste en sintetizarlo ni en que las neuronas le den el visto bueno. Respira y lánzate, empieza la cabeza por el tejado, lucha sin escudo y saborea el sudor de la adrenalina palpitando en tu boca. La vida no es predecible, ni se puede vivir en automático ni con la quinta puesta. Desembraga y embraga, y no pienses por un instante en nada más. ¿Qué puede pasar? ¿Que el corazón se te cale?

 

Tómate un lunes en broma y un sábado en serio. Porque no todos los días son días de trabajar y generar, y no todos los fines de semana serán días de gastar y quemar. Los días son sólo 24 horas que transcurren juntas, consecutivamente, pero no tienen más etiquetas que las que tú les pongas. Un lunes puede ser el mejor día de la semana si tú te lo propones, aunque te toque madrugar, trabajar y luchar contra el mundo. Tú tienes las etiquetas y también, la grapadora que hará que se cumplan. Grapa tus decisiones al aire y a tu convicción, pero no a los días que manipularán tus horas.

Tómate un te o quizá un café, pero descansa del día, de la vida. Siéntate y contempla. La vida pasa, sí, pero tú estás en ese pasaje junto a ella. Quizá no vayáis de la mano o quizá no os deis las buenas noches a diario, pero vais juntos, como un viajero y su maleta de mano. Sois una extraña pareja que riñe pero que no pueden pasar sin estar juntos, por lo que tómate un té y valora lo que ves, porque no hay más realidad que la que podemos ver. Que nadie te cuente lo duro que es vivir, lo duro que es sufrir, lo duro que es un puto lunes de abril, que nadie te cuente cuentos sobre vivir, vive tú y contempla lo que la vida te da y te quita, lo que la vida te proporciona y te pide a cambio, lo que la vida necesita de ti y lo que tú estás dispuesto a ofrecer. Se siempre tú el que tiene la sartén por el mango y el reloj sin darle cuerda.

Tómate la vida como si fuera un gintonic. Tómatela con alegría y con ganas, porque solo tenemos una y muchos matarían por tener más tiempo, porque el tiempo es el único producto que en realidad caduca y perece, y nosotros con él. Tómatela junto a las personas que más quieres, reúnete con tus amigos, con tu familia y también con algún enemigo, y alza tu copa y brinda por las sacudidas que da la vida. Pero tómatela antes de que el hielo convierta en agua una ginebra sazonada y adornada como una ensalada cesar, porque después, no te sabrá igual. El tiempo todo lo vence, todo lo cura y todo lo convierte en agua o en polvo. No dejes que la vida te cale e impida que te muevas. La vida está para tomársela así, en frío y de varios tragos.

Tómate en serio y escúchate, nadie te conoce como tú mismo, aunque lo quieras negar. Tú conoces tus debilidades, y te aprovechas. Tú conoces tus garantías de éxito, y te aprovechas. Tú conoces tus necesidades, y te aprovechas. Tú conoces el cómo y el porqué, y te aprovechas. Pero aprovecha todo lo que sabes sobre tí mismo para ser feliz y poder aprender como hacer las cosas. Conocerse a uno mismo es lo mejor que te puede pasar, es como jugar una partida de póker conociendo las cartas de tus rivales, tienes media mano asegurada. Sabes cuando ir y cuando plantarte, cuando subir la apuesta o tirar las cartas. Eso amigo mío, es lo que tienes tú de ventaja conociéndote.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Pasa el tiempo, pasa la vida, pasan historias y en todas junto a ti me quedaría. No me importa si la historia trata sobre un viaje o sobre una tarde en casa, sobre un fin de semana de baile y fiesta o sobre una mañana en la montaña, no me importa mientras te tenga cerca.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Los sentimientos gravitan en mi interior haciéndome cosquillas y consiguiendo cambiar mi expresión. Ya no importa si he tenido un día gris y oscuro además de duro, porque las cosquillas consiguen que sonríe y el sonreír te devuelve a la vida dentro de mi. Todo pasa, todo se evapora, todo se va, salvo tú, que en ningún sitio te necesito más que cerca de mi, dentro de mi.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Es tan grande el sentimiento que a veces cuando duermo, me despierta y necesito girarme y abrazarme a tu espalda, para sentirte cerca y besarte la cara. A veces creo que estoy dormida, y que lo he soñado, otras se que estoy despierta porque mientras te observo, procuro no ser descubierta.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Invento, creo, planeo… Cualquier cosa para distraer la vida y que no resulte una acción fallida. No hay dos días iguales, ni más de dos males. No hay discusión que valga que no termine que un perdón. No hay noche que no empiece y termine con una retahíla de besos y confesiones de te quieros. No las hay porque no las queremos y no las queremos porque no nos lo merecemos.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Me conoces tan bien que sabes cuando el día me ha dado más de un vaivén y cuando necesito escaparme en el primer tren. Me conoces tan bien, que cuando necesito a alguien, tú sabes a quién. Me conoces tan bien, que sabes cuando necesito un solo abrazo o quizá cien. Me conoces tan bien porque tú alma vive aquí, en mí, de retén, en medio de las costillas.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Nunca imaginé que el amor sería esto. Amor, que siempre lo comparé o lo equiparé a dolor y que ahora siento que me cubre con una capa que me cuida, en su afán más protector, y que me lanza al mundo sin que sienta yo dolor. Porque gracias al amor, me levanto un lunes de buen humor y lucho por mis sueños, desde los más fáciles a los inalcanzables, porque ya no me para ningún factor. Tengo fuerza, tengo confianza y tengo ganas, la vida se rinde mientras yo pago mis impuestos en la aduana.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada estoy más enamorada de ti.

Soñaba contigo sin saber quién eras y mucho menos cómo serías, cosas que ahora me se de memoria y que, me encanta.
Soñaba contigo sin saber dónde vivías, cómo sonaba tu voz en la oscuridad o tu risa en tu inmensidad, pero te buscaba.
Soñaba contigo sin saber si tomabas café o té, si eras vegetariana o si te gustaba el cine.
Soñaba contigo, todos los días, y te buscaba entre brumas y odiseas. Has tenido mil caras, miles de timbres de voz distintos y sin embargo, siempre eras la misma, la misma.
Soñaba contigo desde siempre, como ahora, y para siempre.